Un test de compatibilidad sexual para parejas. 80 preguntas privadas, un algoritmo basado en sexología y contextos personalizados para explorar juntos lo que nunca os habéis dicho.
19,90€ / pareja
Un proceso sencillo en 4 pasos. Cada uno responde por separado, nadie sabe lo que ha puesto el otro.
Uno de los dos crea la sala y comparte el código con su pareja. Cada uno accede con su propia contraseña.
80 preguntas sobre deseos, fantasías y límites. 40 sobre lo que te gustaría recibir y 40 sobre lo que te gustaría dar.
Nuestro algoritmo cruza vuestras respuestas y encuentra los deseos que compartís sin que ninguno sepa lo que ha puesto el otro.
En máximo 3 días recibís contextos personalizados: escenarios y misiones diseñados para que exploréis juntos lo que ambos queréis.
Estas son algunas de las 80 preguntas que responderéis. Cada una se puntúa del -10 al +10 según cuánto te gustaría.
«Me gustaría que mi pareja me masajeara lentamente antes del sexo.»
«Me gustaría decirle a mi pareja exactamente lo que quiero hacerle.»
«Me gustaría que mi pareja me propusiera probar posiciones sexuales nuevas.»
«Me gustaría que mi pareja me llevara a tener sexo en el agua (bañera, ducha, piscina).»
«Me gustaría jugar a un rol donde mi pareja es un desconocido/a que acabo de conocer.»
«Me gustaría usar ropa interior o lencería especial para mi pareja.»
«Me gustaría que me dominaran en la cama.»
«Me gustaría que me restringieran el movimiento (cuerdas, esposas, cadenas) durante el sexo.»
Estas son solo 8 de las 80 preguntas. Tu pareja nunca verá lo que respondes.
No es un test genérico ni un juego de cartas. Es un sistema diseñado por sexólogos para desbloquear lo que ya deseáis.
Tu pareja nunca ve tus respuestas. Solo recibís contextos basados en coincidencias mutuas.
Basado en el Modelo de Intercambio de Byers (1999) y la taxonomía de fantasías de Wilson (1988).
Los contextos los escribimos nosotros. No son generados por IA ni son frases genéricas.
No basta con que os guste lo mismo. El algoritmo cruza dar y recibir en ambas direcciones.
Cualquier tipo de pareja, género y orientación. Sin supuestos ni roles predefinidos.
Funciona desde el navegador. Móvil, tablet u ordenador. Sin apps, sin cuentas, sin complicaciones.
Las fantasías en En Sintonía se organizan a partir del modelo de Wilson (1988), descrito en Measurement of Sex Fantasy, que identifica cuatro grandes dimensiones en las que se agrupa la mayoría de las fantasías sexuales humanas. Cada una activa motivaciones, emociones y dinámicas distintas dentro de la pareja.
Fantasías centradas en el vínculo afectivo y la conexión emocional. Incluyen contenidos románticos, contacto cercano, atención al otro y expresiones de deseo con carga relacional. Favorecen la seguridad, la complicidad y la profundización del lazo entre las personas que juegan.
Orientadas a la novedad, la variedad y la ampliación del repertorio erótico. Activan la curiosidad y la apertura a experiencias menos habituales, incluyendo dinámicas no normativas o configuraciones múltiples. Funcionan como motor de descubrimiento y salida de la rutina.
Escenarios donde la identidad, los objetos o los roles toman protagonismo. Incluyen juegos de rol, fetiches, voyeurismo o situaciones donde la despersonalización forma parte del atractivo. Permiten explorar facetas del deseo que no dependen de la conexión directa.
Poder, dominación, sumisión e intensidad física controlada y consensuada. Estas fantasías exploran la asimetría de roles, la entrega y el control dentro de un marco seguro. Activan dinámicas de confianza profunda y excitación a través de la vulnerabilidad pactada.
No buscamos lo que os diferencia. Buscamos lo que os une aunque aún no lo sepáis.
La mayoría de las parejas no hablan de sus deseos por miedo a esa fracción de segundo antes de que el otro responda. No al rechazo exactamente — sino a la incomodidad, al silencio, a tener que explicarse. Esa fracción de segundo puede silenciar un deseo durante años.
En Sintonía elimina esa fracción. No porque lo oculte, sino porque cuando recibes un contexto ya sabes que tu pareja también lo quiere. El riesgo desaparece antes de que llegues a él.
Sandra Byers, investigadora en sexología de la Universidad de New Brunswick, propuso algo que parece simple pero cambia todo: la satisfacción sexual en pareja no depende de lo que cada persona quiere individualmente. Depende del intercambio.
No basta con que a los dos os guste el mismo tipo de experiencia. Byers demostró que cada intercambio sexual tiene un coste y un beneficio percibido. Cuando los beneficios superan a los costes — para ambos —, la satisfacción crece. Cuando no, se estanca. Aunque el deseo siga ahí.
Imagina que hay un plato que te encanta. Solo su olor ya te abre el apetito. Pero los ingredientes son caros, la preparación lleva horas, y la cocina queda destrozada. Así que rara vez lo cocinas — aunque lo desees constantemente.
Byers descubrió que la satisfacción sexual funciona igual. Cada deseo tiene un coste: la vergüenza de pedirlo, el silencio antes de la respuesta, el riesgo de que el otro no quiera lo mismo. Cuando ese coste se percibe mayor que el beneficio, simplemente no se pide. El deseo existe. Pero nadie cocina.
En Sintonía no te pedimos que cocines. Solo que digas si tienes hambre. Si tu pareja también la tiene — y del mismo plato —, de la preparación nos encargamos nosotros.
Por cada pregunta respondes dos veces: qué te gustaría recibir y qué te gustaría dar. El algoritmo cruza ambas perspectivas de los dos y busca intercambios completos — situaciones donde lo que uno quiere dar encaja con lo que el otro quiere recibir.
Solo cuando ese encaje existe en las dos direcciones se considera compatibilidad real. No una preferencia compartida. Un intercambio.
De los intercambios detectados, no os enviamos una lista. Os enviamos escenarios concretos, escritos a mano, diseñados para pasar del deseo a la experiencia sin tener que negociar ni explicar nada.
Algunos contextos los viviréis juntos al mismo tiempo. Otros tienen instrucciones distintas para cada uno — algo que uno hace sin que el otro sepa exactamente qué esperar. El elemento sorpresa es parte del diseño.
Los contextos no revelan qué respondisteis. Solo os llevan ahí. Hay discrepancias que pueden aportar y conexiones menos relevantes.
Byers, E. S. (1999). The Interpersonal Exchange Model of Sexual Satisfaction. Clinical Psychology Review, 19(1), 67–85.
Tus respuestas son 100% privadas. Tu pareja nunca sabrá lo que has respondido. Solo recibís los contextos personalizados, nunca las respuestas individuales.
Un único pago por pareja. Sin suscripciones.
Pago único — acceso para los dos
Uno paga, ambos juegan
Todo el proceso es sencillo y rápido. Esto es exactamente lo que va a pasar:
Tras el pago, creas tu sala privada con un código único. Compártelo con tu pareja para que entre.
Cada uno responde las 80 preguntas desde su móvil u ordenador. Es privado — nadie ve lo que pone el otro.
Cuando ambos terminéis, el algoritmo cruza vuestras respuestas y detecta los intercambios reales.
Elaboramos vuestros contextos personalizados a mano. Os avisamos por email cuando estén disponibles.
Accedéis a los contextos desde la app. Los descubrís de uno en uno, cuando queráis. Sin prisa.
Sé la primera pareja en dejar tu opinión.
Entre 10 y 15 minutos. No es necesario responder a todas las preguntas, pero cuantas más respondas, mejores serán los resultados.
No. Las respuestas son completamente privadas. Solo se generan contextos basados en coincidencias mutuas, pero ninguno de los dos sabe qué ha respondido el otro.
Son escenarios o misiones personalizadas basadas en lo que ambos habéis indicado que os gustaría explorar. Pueden ser compartidos (los dos ven lo mismo) o diferenciados (cada uno ve instrucciones distintas).
Un máximo de 3 días después de que ambos hayáis completado el cuestionario. Os avisamos por email cuando estén listos.
No. En Sintonía es para cualquier tipo de pareja, independientemente del sexo, género u orientación sexual.
No. Todo funciona desde el navegador, sin descargar ninguna app.
Cread vuestra sala y empezad a responder. Es privado, es sencillo y puede cambiar vuestra vida sexual.
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