El juego está destinado exclusivamente a personas mayores de edad. Al iniciar la partida, todas las personas participantes declaran y garantizan que cumplen con el requisito legal de mayoría de edad según la normativa vigente y que participan de forma voluntaria.
Al comenzar el juego, se entiende que todas las personas aceptan expresamente las normas y condiciones de la partida, asumiendo que la participación es consensuada, que pueden retirarse en cualquier momento y que ninguna acción es obligatoria. La continuidad en la partida implica la aceptación de estas reglas.
Este juego utiliza almacenamiento local (localStorage) del navegador para guardar el progreso de la partida. No se utilizan cookies ni se envían datos a ningún servidor externo. Toda la información permanece en tu dispositivo.
La partida se guarda automáticamente y puede reanudarse durante un máximo de 4 horas. Transcurrido ese tiempo, la partida se elimina automáticamente. Si se juega en modo incógnito o privado, la partida se perderá al cerrar la ventana del navegador, ya que este modo no conserva el almacenamiento local.
Este juego contiene retos de naturaleza sexual y erótica. Al participar, todas las personas confirman estar informadas del carácter adulto del contenido y aceptan exponerse a él de forma voluntaria.
NoctLab no se hace responsable del uso que los participantes hagan del juego, ni de las acciones, decisiones o consecuencias derivadas de la partida. La responsabilidad recae exclusivamente en las personas participantes.
Todo el contenido de este juego (diseño, textos, mecánicas y código) es propiedad de NoctLab. Queda prohibida su reproducción, distribución o modificación sin autorización expresa del titular.
Antes de empezar, todas las personas que participan deben estar de acuerdo en jugar y sentirse cómodas con las normas. Este es un juego para adultos basado en el consentimiento, la comunicación y el respeto.
Durante la partida, quien lanza el dado es siempre quien lee la tarjeta correspondiente a la casilla en la que cae. La tarjeta indica claramente quién hace qué, cómo y a quién. No se interpretan ni se negocian los roles sobre la marcha: primero se lee en voz alta y después el grupo decide cómo llevarlo a la práctica.
Nada de lo que aparezca en una tarjeta es obligatorio. Cualquier persona puede decidir no realizar una prueba, reto o acción. Pasar una prueba implica una penalización. La penalización debe ser consensuada previamente por todo el grupo o, en su defecto, acordada en ese momento de forma explícita. Sin consenso, no hay penalización.
La comunicación es clave. Se recomienda hablar antes de empezar sobre límites, zonas de confort y palabras de seguridad. En cualquier momento se puede pausar el juego si alguien lo necesita.
La partida termina automáticamente si se cierra la ventana del juego o cuando se alcanza la casilla 60. No hay obligación de «terminar» nada: el final marca simplemente el cierre de la experiencia.
El objetivo del juego no es ganar, sino explorar, divertirse y generar una experiencia compartida. Adaptad la intensidad a vuestro ritmo y recordad que el deseo y el consentimiento pueden cambiar durante la partida.
Por último, lo que ocurra durante el juego se queda en el juego. Respeto, confidencialidad y cuidado mutuo forman parte de las reglas, aunque no aparezcan en ninguna tarjeta.