NoctLab es una editorial digital de juegos inclusivos para explorar la intimidad, diseñados científicamente. No decimos qué hacer. Creamos el contexto para que pasen cosas.
Juegos virtuales para parejas, grupos y configuraciones diversas. Nadie queda fuera por su forma de relacionarse.
Sin suscripciones ni precios abusivos. Un precio justo por experiencia, sin compromisos ni atados.
Diseñados por sexólogos, basados en teoría científica y pensados para jugar en cualquier dispositivo.
Mi turno no da órdenes ni propone retos cerrados. Genera situaciones para que el deseo, la comunicación y el juego aparezcan de forma natural.
Se puede jugar en pareja, en grupo, en tríos, entre personas del mismo género, mixtas o no binarias. El juego se ajusta a la configuración, no al revés.
No hay recorridos fijos ni experiencias repetidas. El contexto cambia, las personas cambian y el juego evoluciona con cada partida.
Las categorías y retos se apoyan en teoría psicológica y sexológica: comunicación, atención plena, apertura a la experiencia y vínculo.
Se juega desde móvil, tablet o PC, sin instalaciones ni fricciones. La tecnología está al servicio de la intimidad, no al revés.
Sin suscripciones ni compromisos. Un precio claro por experiencia, para repetir solo si te apetece.
Cada partida tiene un nivel de intensidad que define el tono y la profundidad de la experiencia. Los niveles no son jerarquías ni juicios de valor; son opciones. Cada uno existe para un momento diferente y para un estado de ánimo diferente.
Exploración suave centrada en la comunicación, el juego y la curiosidad. Ideal para empezar, para romper el hielo o para grupos grandes, especialmente cuando la confianza sexual aún no es alta. No se incita a la penetración —aunque podría darse—, pero sí puede implicar desnudez y contacto sexual, siempre desde un marco seguro y compartido.
Mayor carga erótica y emocional. El cuerpo entra en juego, la atención se afina y el deseo empieza a circular con más claridad. En este nivel aparecen retos que activan una tensión interna entre inhibirse o desatarse; ambas respuestas son válidas. Está recomendado cuando ya existe una mayor confianza sexual entre las personas que juegan. La desnudez, el contacto sexual y la penetración están presentes, y se empieza a coquetear con algunos temas más tabú.
Máxima implicación corporal y emocional. El juego deja de ser un pretexto y se convierte en experiencia. Los retos están diseñados para intensificar la exposición, la vulnerabilidad y el deseo, llevando a cada persona a explorar sus propios límites y los del grupo. Este nivel está pensado solo para contextos de alta confianza sexual y comunicativa. La desnudez, el contacto sexual y la penetración forman parte central de la experiencia, así como la exploración consciente de fantasías más profundas y temas claramente transgresores.
Las fantasías en Mi turno se organizan a partir del modelo de Wilson (1988), descrito en Measurement of Sex Fantasy, que identifica cuatro grandes dimensiones en las que se agrupa la mayoría de las fantasías sexuales humanas. Cada una de ellas activa motivaciones, emociones y dinámicas distintas dentro del juego.
Fantasías centradas en el vínculo afectivo y la conexión emocional. Incluyen contenidos románticos, contacto cercano, atención al otro y expresiones de deseo con carga relacional. Favorecen la seguridad, la complicidad y la profundización del lazo entre las personas que juegan.
Orientadas a la novedad, la variedad y la ampliación del repertorio erótico. Activan la curiosidad y la apertura a experiencias menos habituales, incluyendo dinámicas no normativas o configuraciones múltiples. Funcionan como motor de descubrimiento y salida de la rutina.
El foco se desplaza del vínculo emocional al estímulo, la situación o el rol. Incluyen fantasías donde prima el contexto, el anonimato, la observación o determinados fetiches, más que la relación interpersonal directa. Siempre se plantean desde un marco consensuado y seguro.
Fantasías basadas en dinámicas de poder, control y entrega consensuada. Incluyen juegos de dominación y sumisión, restricción, intensidad física o psicológica, entendidos como experiencias negociadas, reversibles y cuidadas. No buscan daño, sino intensificación de sensaciones, confianza y presencia.
2,5€ por persona por partida.
Sin suscripciones ni costes ocultos. Cada partida tiene un precio claro: 2,5€ por cada persona que juegue.
Si jugáis 2 personas, pagas 5€. Si jugáis 4 personas, pagas 10€.
Juegas porque te apetece, repites porque te gusta.